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Entender los perros: El silencioso lenguaje del olfato

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jueves, 17 de abril 2008

Entender los perros: El silencioso lenguaje del olfato
No hay un único perro que rechace la ventana abierta mientras va de coche y, aunque el dueño intente resistir, es imposible ignorar los pedidos para bajar el vidrio. No obstante, si alguien le sopla al hocico, ellos se encrespan e incluso se retraen. En una primera impresión, poco se distingue entre las dos situaciones, las dos incluyen aire en el hocico. Pero los especialistas explican que la diferencia de reacciones se relaciona con el lenguaje silencioso del olfato.
 
Los perros tienen un olfato extremamente apurado, compensando otros sentidos un poco menos sensibles como el tacto, el gusto y algunos aspectos de la visión, como la identificación del color.
 
No será difícil entender por que los olores son tan cruciales en la vida del perro. La nariz larga y ancha se alía a un cerebro donde la interpretación de estos datos ocupa un grande espacio. Juntos hacen del olfato el sentido más importante de nuestros amigos de cuatro patas.
 
Podemos hacer una mejor idea del punto a que va la capacidad olfativa de los perros si hacemos algunas comparaciones:
 
• Los perros huelen mil veces mejor que los humanos;
• Tienen aproximadamente 200 millones de receptores olfativos en la nariz, mientras los humanos tienen sólo 5 millones. El Bloodhound tiene aproximadamente 220 millones;
• Las ramificaciones de los nervios olfativos se extienden aproximadamente por 100 cm2 en los perros, opuestamente a los 10 cm2 apenas en los humanos.
 
 
Si estos datos anatómicos no fueran suficientes para probar la superioridad olfativa del perro, hay más particularidades físicas que los destacan en la “arte de oler”. Las narinas de los perros son móviles y se pueden posicionar para captar mejor los estímulos olfativos, y la humedad presente en sus narices también les ayuda a captar los químicos que vaguean en el aire y a encaminarlos para las cavidades nasales.
 
Además, los perros como todos los tetrápodos tienen un otro órgano que sirven también a la interpretación de aromas. El órgano de Jacobson o vomeronasal situase entre la nariz y la boca y se cree que cumple también un papel importante en la detección de feromonas.
 
 
Super-narices…
 
La superioridad de la nariz canina hizo que este animal sea utilizado en la búsqueda y salvamiento de personas (sobretodo después de desastres naturales donde hay desmoronamientos de edificios o de tierras), en la detección de minas terrestres y tráfico de droga y, más recientemente, se está estudiando su capacidad de detección de enfermedades en los humanos, como algunos tipos de cáncer, a través de la alteración de los químicos que nuestro cuerpo emana.
 
En realidad, el entrenamiento de estas super-narices empieza desde luego al nacimiento. Cuando pequeños, los perritos se guían por el olor para llegar a los senos de su maman y para reconocer y identificar su madre y sus hermanos.
 
 
…aunque unos mejores que otros
 
Hay diferencias entre machos y hembras en su capacidad olfativa y entre diferentes razas. Se cree que los machos son mejores “husmeadores” que las hembras, quizás porque son más competitivos y sensibles a la marcación del territorio.
 
Algunas las razas que han sido desarrolladas selectivamente para la caza a través del olfato se destacan por su capacidad de seguir rastros. El campeón de estos perros (Scent Hounds) es el Bloodhound (Perro de San Humberto), porque es capaz de seguir una pista expuesta a los elementos naturales aunque pasen dos días. Son también muy bien considerados por sus capacidades de seguir rastros: el Basset Hound, el Beagle, los varios Coonhounds, el Dachshund, los varios Foxhounds, el Harrier, el Ibizan Hound (Podengo Ibecenco), el Otterhound, entro otros.
 
Entre los que tienen el olfato menos desarrollado están las razas de los perros que tienen los hocicos achatados, como por ejemplo el Pug.
 
Ciertos estudios han verificado que las ramificaciones de los nervios olfativos del Pequiñez no ultrapasan los 20 cm2 (similar a las de un gato), mientras las del Pastor Alemán llegan a los 170 cm2.
 
Pero incluso las más eficaces narices tienen sus limitaciones. Pasa con los perros el mismo que con los humanos: después de la exposición del perro a un olor durante cerca de dos minutos, la nariz se acostumbra al aroma y deja de detectarlo. Se le llamamos adaptación olfativa y es esta la razón por que los perros cazan en grupo. Mientras la nariz de uno se abstrae del rastro (deja de estar “pegado” al suelo), él sigue el otro que ha empezado ahora a husmearlo, cambiando sucesivamente de posición.
 
 
Mi olfato, mi mundo
 
El Carnet de Identidad para los perros es el microchip que se insiere en el dorso del animal, que contiene un número conectado a una base de datos que nos fornece información sobre sus dueños, dirección y otros datos relevantes. Pero los perros logran saberlo recurriendo a sus extraordinarias capacidades olfativas.
 
Los perros identificanse a través del olor emitido por una glándula situado en la región del ano. Los más dominantes exhiben con orgullo su olor, mientras los más recelosos ocultan esa región entre las piernas. Este olor revela a un perro la identidad de otro e incluso por donde ha pasado y lo que ha comido. En estado salvaje revelaría también su posición en la jauría. La realidad es que el perro Alpha, el más dominante, come antes que los restantes miembros de la familia, beneficiando de las mejores partes de la carne de la presa. Los perros logran identificar el tipo de alimentación a través de las heces o del olor de esa glándula y, entonces, concluir quien es el macho y a hembra dominantes.
 
No sabemos todo lo que los perros logran identificar a través del olor, pero sabemos que consiguen identificar sus dueños, por donde un perro ha pasado, su sexo y, si es hembra, identifican si está o no en celo. Las hembras tienen hasta 52 variaciones químicas en su orina durante un año que indican, entre otras cosas, su apetencia sexual. Esta es una información que los perros quieren saber al pormenor y profundan lo más que pueden el análisis.
 
Hay cientistas que creen que los perros consiguen detectar feromonas que revelan el estado de espíritu de otro perro a través de algunas inspiraciones.
 
Para un perro, oler el suelo es la mejor manera de saber las últimas novedades de la banda. Impedir que un perro huela el mundo al su rededor es como impedirlo de conocer las características del local donde vive.
 
 
Comportamientos Pestilentes
 
La orina y las heces son la manera que los perros tienen de marcar el territorio. Cuando las huele, el perro puede identificar a quienes pertenece y cuando las ha dejado allí. La marca más reciente es la que siempre domina, motivo para que los perros siempre intenten renovar sus marcas. Hay todavía bastante controversia alrededor de la interpretación del comportamiento de subir la pata mientras orinan. Algunos defienden que sólo los machos y hembras dominantes lo hacen, mientras otros afirman que este comportamiento está relacionado con su infantilización. Otro aspecto poco consensual es la altura la cual la orina queda marcada. Algunos especialistas afirman haber notado que los perros más dominantes se esfuerzan para proyectarla el más alto posible en las paredes, muros, postes, etc. Eso debería dar a los otros perros la impresión de que el perro dominante es muy más grande y difícilmente contestarían su dominancia.
 
Los perros tienen también el hábito de fregarse en las heces de otros animales, desagradeble para el dueño que enseguida tiene que remediar la situación. De hecho, los lobos, parientes más próximos de los perros, manifiestan el mismo comportamiento. Opuestamente a los gatos que disfrazan el olor para evitar posibles predadores, perros y lobos lo hacen para que no sean reconocidos por sus presas. Aunque los perros domésticos ya no necesiten cazar para comer, estos hábitos subsisten desde el tiempo cuando este era su medio de sobrevivencia.
 
Con la consciencia de la importancia del olor para los perros, es aún más fácil para los dueños entender las razones que están por detrás de reacciones tan distintas que el perro manifiesta cuando le soplan al hocico y cuando va con la cabeza en la ventana del coche. En la primera situación, el perro logra distinguir todos los olores que provienen del interior del cuerpo del dueño y hay probablemente algo que no le gusta. Por la ventana, el perro capta todos los aromas del espacio a su rededor, permitiéndole “explorar el mundo”. Los olores transitan por el aire y el viento es para el perro la combinación de millares de aromas que vaguean esperando ser husmeados. Así, sobretodo deja tu perro conocer el ambiente a su rededor, ya que para él es tan estimulante como un divertido juego en el parque.
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